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| Aborígenes de la
Patagonia |
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La Patagonia, como extremo del embudo de América del Sur, constituye un área de arrinconamiento. Han llegado a ella pueblos de distinta personalidad y origen étnico, inmigrantes desde el norte, a partir del estrecho de
Behring, que une a América con Asia, sin desconocer el eventual papel de la navegación. La Patagonia es un área étnicamente conservativa, en la que es posible encontrar rasgos raciales y culturales arcaicos, primitivos, de cazadores, pescadores y recolectores. Sin embargo,
como arrinconamiento no necesariamente significa aislamiento, los pueblos indígenas patagónicos recibieron, a lo largo de su desarrollo, influencias materiales y espirituales (como los estilos del arte rupestre) y también raciales.
Ese desarrollo en la Patagonia computa más de 10.000 años; sobre el estrecho de Magallanes ya estaban por entonces presentes los dos tipos físicos o raciales dominantes hoy: los pertenecientes a los indígenas de canoa (alacalufes y yámanas o yaganes) y los cazadores de
tierra firme (onas, en la isla Grande de Tierra del Fuego, tehuelches o patagones en el continente). En los archipiélagos fueguinos la presencia humana parece algo más tardía. Hasta ellos llegó el hombre por vía marítima, en embarcaciones diversas. Una, la canoa de tiras de
corteza, alcanzó hasta el cabo de Hornos, e incluso hasta la isla de los Estados. Aparentemente el grueso de esa migración arribó a lo largo de la costa pacífica, aunque resulta todavía poco conocido el papel eventual del litoral Atlántico en el poblamiento humano.
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Las Industrias Primitivas
Los arqueólogos reconocen en el litoral norte de la Patagonia la presencia de industrias específicas, propias, de origen cultural primitivo (paleolítico inferior), aunque es discutida su realidad en el litoral más al sur. Industrias son los conjuntos de utensilios o
artefactos de piedra, hueso o conchilla, elaborados por el hombre y dejados en sus campamentos o talleres. Mejor conocidas, aunque todavía de manera preliminar, son las industrias elaboradas por los grupos indígenas del interior, que tendrían un origen algo más reciente
(paleolítico superior) en una escala ideal de la evolución de la cultura.
Las excavaciones muestran la evolución de industrias diferentes en el extremo sur, sobre el Estrecho, y en la Patagonia central, aisladas entre sí durante varios milenios. Cada una por su lado refleja tendencias a una mayor especialización a la caza de las grandes presas
(ejemplo, el guanaco). El norte de la Patagonia, en cambio, habría recibido influencias sostenidas procedentes del noroeste y las sierras de Córdoba y San Luis, de pueblos cazadores y recolectores más avanzados, provistos de elementos que, como los artefactos de molienda, habrían
de ser adoptados y desarrollados después por los primeros cultivadores.
Las diferencias aminoraron a comienzos de la era cristiana, lo que revela mayores contactos; quizá por aumento demográfico. Lentamente se marcho hacia una cultura común, la de los patagones (tehuelches) históricos, hallada por los primeros navegantes europeos.
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El Carácter de las Culturas
Dado el carácter nómada de las culturas patagónicas en vano han de buscarse restos de pueblos o edificios, lo mismo que de escritura - la que no existió, como tal, en toda América - , u otras manifestaciones culturales vinculadas con el desarrollo de civilizaciones. Sin
embargo, no faltan las construcciones de piedra, desde modestos reparos semicirculares para alojamiento temporarios de grupos de cazadores, hasta los túmulos-tumbas, de forma piramidada, que a veces alcanzan varios metros de diámetro y altura, exponentes de las creencias
religiosas de tehuelches y antepasados. En cambio, abundan pinturas y grabados.
Al Arte Rupestre
El prestigioso arte rupestre de la Patagonia, cuya expresión más rica y conocida es la 'cueva de las manos' en el norte de Santa Cruz, se caracteriza por el predominio de manos, contorneadas de pintura, o estampadas. Este estilo de manos resulta ser el más antiguo (unos
10.000 años).
En la misma región de la Patagonia centro-sur caracterizada por la proliferación de las manos, los aleros y cuevas de los cañadones muestran el desarrollo del estilo de escenas, con predominio de pintura de figuras del guanaco, realistas primero y después crecientemente
deformadas, y en menor grado, de avestruces y otras especies animales, y también del mismo hombre.En relación probable con el desarrollo de la cultura que desembocaría en la de los tehuelches históricos, floreció en tiempos posteriores (en derredor de los inicios de la era cristiana) un tercer estilo, de grabados esta vez, elaborado con preferencia en farallones rocosos
(bardas) y de difusión en toda la Patagonia, conocido como estilo de pisadas, pues ilustra motivos que representan o imitan rastros de animales y humanos, al lado de otros geométricos. Puede demostrarse que algunos de estos motivos, tipo laberintos, tienen relación con la idea
central del Más Allá, es decir, del bien, del mal y del paraíso. |
Y lo propio en cuanto al estilo de grecas (guardas), también panpatagónico, con formas geométricas rectilíneas pintadas, entre las que dominan los laberintos o sus derivados, tan tardío como para transitar hacia la época hispánica, pues en sus últimas manifestaciones, en
el norte de la Patagonia, aparecen representados personajes a caballo. En muchos museos regionales es posible ver objetos líticos rituales, hachas y placas, con grabados que delatan dicho estilo.
El territorio de la Provincia del Neuquén y su porción norte, en relación con la Cordillera del Viento, se singulariza por la presencia del llamado estilo de paralelas, grabados sobre grandes rocas sueltas, a considerable altura y en áreas desérticas y de acceso imposible en
temporada invernal. Se desconoce su antigüedad, quizá no muy alta, y es sospechable su relación con los pehuenches primitivos o históricos.
Otras Singularidades los museos neuquinos exhiben piezas arqueológicas que no se difundieron en otras provincias patagónicas: hachas no funcionales (clavas); hachas funcionales pulidas, usadas para sacar sal; piedras horadadas, tembetás y otras.
Fuente: Guía turística YPF.
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