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| Los Tehuelches |
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Mucho antes de la era glaciar, hace unos 13.000 años llegaron desde el norte los pobladores antepasados de los tehuelches. Los tehuelches fueron vistos por primera vez por la expedición de Hernando de Magallanes.
Eran muchos los aborígenes patagónicos cuando el hombre blanco descubrió las costas santacruceñas.
Durante un largo período de exploraciones, españoles e ingleses tuvieron repetidas y pasajeras relaciones con los indígenas.
Las pocas referencias sirven para dejarnos la sensación de que eran núcleos de escasa consideración en cuanto a su número.
Con referencia a sus costumbres en general, citamos las más salientes: ellos poseían una admirable estampa, una exclusiva resistencia física debida a su lucha continua para poder sobrevivir adecuados al medio, rasgo caracteristico de los
aborígenes santacruceños.
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Eran
solidarios, sin grandes ambiciones, acudían a la ayuda del
más necesitado, inclusive a los primeros colonos españoles.
Su
religión era similar a la magia, su dios supremo era Elal, a
quien se le atribuía la creación de los animales y del
indio, además creían en varios espíritus malignos, uno de
los cuales era Gualicho, al cual le ofrecían animales
sacrificados, dicha ceremonia era realizada por un
hechicero.
Con
respecto a su organización social, el cacique era la
autoridad máxima y el único practicante que tenía más de una
esposa. Los padres se destacaban por el cariño a sus hijos,
a su vez le inculcaban la práctica de equitación,
lanzamiento de flechas y boleadoras.
Vivían
de la caza de guanacos y choiques (ñandú), recolectaban
frutas silvestres, además de hierbas, semillas y bayas con
las que fabricaban harina para su consumo.
Se vestían con taparrabos y se cubrían el cuerpo con pieles para salir a cazar, además les gustaba pintarse la cara y según los colores diferenciaban si estaban en guerra o en paz.
Su vivienda: los toldos eran construidos con palos, piedras y cueros de guanaco, a éste último lo extendían en el suelo y lo utilizaban como lecho. Así eran los patagones, de sangre pura, pero desde el contacto con el blanco empezaron los cambios, su declinación, y su largo período regresivo.
El blanco penetró en la intimidad del toldo tehuelche, recibido como un amigo, al relacionarse con las indias fue procreando un ejemplar defectuoso, por que el huésped era portador de flagelos humanos (sífilis, etc.)
Nada queda de los antiguos moradores, la extinción ha sido completa, salvándose lo que es producto de cruzamientos, aunque en escasa medida.
Aborígenes
de la Patagonia
Tehuelches | Yamana |
Onas | Mapuche
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