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En cuanto a la flora, el Parque tiene tres sectores claramente delimitados: la estepa, hacia el este, representada por densos coironales y ejemplares de mata torcida; una zona de transición con vegetación achaparrada, debido a
la inclemente acción de los vientos, compuesta principalmente por ñire y lenga; y el bosque, constituido casi exclusivamente por lengas que se localizan en mayor medida en las zonas costeras de los Lagos Nansen y Azara. En los lugares de clima más atemperado, crece el guindo,
árbol más sensible al frío.
El Parque es una interesante reserva faunística. Gran cantidad de guanacos lo recorren en tropillas. Los predadores mayores son el puma y los zorros colorado y gris. Son también notables el choique o ñandú petiso, el pilquín
o chinchillón anaranjado, una especie de distribución restringida a Santa Cruz, distinta de los pilquines del resto de la Patagonia, y el esquivo huemul, que encuentra aquí un seguro refugio. Este ciervo autóctono tiene el cuerpo robusto de color pardo, los machos adultos
poseen pequeñas astas bifurcadas y llegan a medir cerca de un metro de alzada. En invierno, los huemules descienden de las altas laderas, buscando refugio en los bosques y alimento en los valles.
Un sinfin de pequeñas lagunas, alimentadas por aguas de deshielo, constituyen lugares donde recalan aves acuáticas como por ejemplo flamencos, hualas, cisnes cuello negro, patos vapor y grandes concentraciones de cauquenes. El cóndor
andino, el águila mora y el ñacurutú -lechuza de gran tamaño que anida en el Parque-, forman parte también de la avifauna que habita en el lugar.
A diferencia de la mayoría de los grandes lagos patagónicos, en las aguas del Parque Nacional Perito Moreno afortunadamente no se han introducido peces exóticos, por lo que aún se encuentra la ictiofauna nativa.
Grupos de cazadores-recolectores habitaban el área del Parque hace más de 9000 años en ocupaciones periódicas que formaban parte de un sistema planificado del uso de los recursos, con desplazamientos entre la estepa y el
bosque. Pincipalmente el guanaco, del cual se utilizaba la carne, huesos, cuero, tendones y venas, constituía un recurso faunístico de importancia, con crías jóvenes o chulengos" disponibles un mes después que en la estepa central, lo que permitía efectuar una segunda
chulengueada" en el mismo año.
Las cuevas constituían el lugar de residencia de los grupos, las que más tarde fueron reemplazadas por tolderías a cielo abierto como bases residenciales y diversos aleros rocosos donde se practicaban actividades más específicas
como la preparación y teñido de cueros, lugares de acecho para la cacería, el trabajo de la piedra, etc. De acuerdo a los registros arqueológicos el Parque fue abandonado en el siglo XVIII, probablemente por las inclemencias climáticas de una "pequeña edad de
hielo" registrada por los estudios paleoclimáticos alrededor del año 1750.
MODO DE ACCESO. El Parque Nacional dista 220 km de la localidad de Gobernador Gregores, que se encuentra sobre la Ruta Provincial Nº 25. Desde esta localidad hasta el Parque hay 130 km
de camino consolidado y 90 km de camino secundario.
Desde la localidad de Perito Moreno se llega por la Ruta Nacional Nº 40 hasta el cruce con la Ruta Provincial Nº 37, por la que se arriba al Parque.
DATOS DE INTERES PARA EL VISITANTE. El Parque Nacional no cuenta con campamento organizado. Siendo Gobernador Gregores la localidad más cercana que posee
estación de servicio, es necesario llevar combustible extra para visitar el área.
Este Parque Nacional tiene un alto valor científico y cultural, gracias a la presencia de los interesantes restos paleontológicos y elementos biológicos que protege.
En lo arqueológico, uno de los sitios de mayor interés es el Cerro Casa de Piedra, en cuya base existen siete cavernas y dos abrigos que exhiben pinturas rupestres, testimonios que dejaron los antecesores de los tehuelches sobre
su vida, costumbres y creencias de épocas prehistóricas tempranas. Solamente se puede visitar este sitio con guías autorizados.
Las siguientes son alternativas para realizar caminatas a través de senderos. En el área, los Guardaparques brindan información completa sobre estos recorridos:
Ascensión del Cerro León: comienza en la Estancia La Oriental, su duración aproximada es de 4 horas ida y vuelta, brindando una vista panorámica y la posibilidad de ver cóndores en vuelo.
Senda Natural Península Belgrano: Comienza en el itsmo del Lago Belgrano, con una duración aproximada de una o dos horas, recorriendo la zona de transcición estepa-bosque.
Laguna del Mié: se ubica a 6 km camino al Burmeister, y en el trayecto se recorren lagunas habitadas por numerosas aves.
Laguna Roble: comienza en la pasarela del río Roble y atraviesa la estepa. Se realiza en dos o tres horas.
Caminatas de uno o dos días
Al Lago Burmeister: aguas tormentosas y bosques de lengas.
A El Rincón: destino o punto de partida. Se pueden ver los rastros del esfuerzo de los colonos en las puertas de la cordillera.
Al Lago Volcán: este lago gris glaciar nos acerca al corazón del Parque Nacional. Se puede dejar el automovil a 3 km de El Rincón, y caminando 5 km se llegará a la costa del Lago Volcán.
Caminatas de tres o cuatro días
Al Puesto del Nueve y al Lago Azara: desde el final del camino vehicular frente al Cerro Mié, bordeando la costa este y sur del Lago Belgrano, en 5 horas se llega al antiguo puesto de ovejeros que ofrece abrigo y es base para
explorar los alrededores. Se puede ver el azul intenso del Lago Azara y la cascada del Lago Belgrano.
Al Valle del Cerro San Lorenzo: desde El Rincón, se avanza a 5 km con vehículo simple. Con un vehículo todo terreno el camino termina en un área de acampe agreste; después de 9 km desde allí, entre 2,5 a 4 horas el valle lo
lleva, sin cruzar el río, hasta el viejo puesto.
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